El Real Madrid derrotó 2-1 al Benfica en el Bernabéu y selló su clasificación a los octavos de final de la Champions League en una noche marcada por las ausencias, la polémica de Prestianni y la aparición de sus líderes inesperados.
El Real Madrid llegaba al partido de vuelta con ventaja en la eliminatoria, pero también con muchas dudas alrededor del equipo. Las bajas de Mbappé, Bellingham y Rodrygo obligaban a Álvaro Arbeloa a reinventar el ataque, mientras que la previa había estado dominada por la suspensión de Gianluca Prestianni tras los incidentes ocurridos en Lisboa con Vinicius.
El Benfica entendió rápidamente el contexto del partido y salió decidido a incomodar al Madrid. Apenas a los 14 minutos, Rafa Silva aprovechó un rechace de Courtois para igualar la eliminatoria y sembrar cierta inquietud en el Bernabéu.
Sin embargo, la reacción del conjunto blanco fue inmediata. Dos minutos después apareció Tchouaméni para empatar el encuentro tras una asistencia de Valverde. Más allá del gol, el francés volvió a ser el jugador que sostuvo al equipo durante gran parte de la noche. En una temporada donde el Madrid ha perdido piezas importantes por lesiones y sanciones, Tchouaméni parece haberse convertido en uno de esos futbolistas que permiten mantener el equilibrio cuando el partido se complica.
El encuentro dejó una sensación curiosa. El Benfica compitió mejor de lo que reflejó el resultado global. Presionó alto, obligó al Madrid a cometer errores y por momentos transmitió una idea colectiva más clara. El equipo portugués nunca renunció a atacar y tuvo ocasiones suficientes para volver a meterse de lleno en la eliminatoria. Courtois volvió a ser decisivo en varias intervenciones y el larguero también apareció cuando Rafa Silva estuvo cerca del segundo.
El Madrid, en cambio, volvió a parecer un equipo que encuentra respuestas a través de sus individualidades. Sin Mbappé, la responsabilidad ofensiva recayó sobre Vinicius, Gonzalo y Arda Güler. El turco dejó momentos interesantes en la construcción y llegó incluso a marcar un gol que sería anulado posteriormente, pero la sensación era que el partido seguía necesitando una acción diferencial para terminar de resolverse.
Esa acción llegó a diez minutos del final. Valverde encontró espacio para asistir una vez más y Vinicius definió para cerrar la eliminatoria. Fue un gol importante por el contexto y por el protagonista. Después de todo lo ocurrido en la ida y de una semana marcada por el caso Prestianni, el brasileño terminó teniendo la última palabra.
El Real Madrid no firmó una actuación perfecta ni dominó de principio a fin, pero volvió a demostrar algo que suele repetirse en Europa. Incluso cuando las bajas se acumulan y el rival logra discutirle el partido, encuentra la manera de seguir avanzando.