El filial de Arbeloa derrotó 1-0 al Pontevedra gracias a un nuevo gol de César Palacios y sumó su segunda victoria consecutiva en un partido donde mostró más madurez que brillantez.

Después de varias semanas buscando respuestas, el Real Madrid Castilla empieza a encontrar algo igual de importante: confianza. El equipo de Álvaro Arbeloa derrotó 1-0 al Pontevedra en el Alfredo Di Stéfano y enlazó su segunda victoria consecutiva, una noticia especialmente valiosa para un grupo que había comenzado la temporada mirando más hacia abajo que hacia arriba.

El encuentro no fue un festival ofensivo ni una exhibición de fútbol espectacular. De hecho, durante muchos momentos dio la sensación de que el partido iba a decidirse por detalles. Y en ese tipo de escenarios suele aparecer el futbolista que atraviesa el mejor momento de forma. Esta vez volvió a ser César Palacios.

El mediapunta atraviesa una de esas rachas donde todo parece salirle bien. Tras su doblete la jornada anterior, volvió a marcar y decidió el partido con una definición llena de calidad tras una gran asistencia de Loren Zúñiga. Más allá del gol, volvió a ser el jugador que más claridad aportó en los metros finales.

El Castilla comenzó con iniciativa y fue creciendo con el paso de los minutos. La circulación era rápida, los extremos encontraban espacios y Loren actuaba como punto de apoyo constante para los ataques madridistas. Sin embargo, el equipo seguía teniendo una asignatura pendiente: transformar su dominio en una ventaja más amplia.

Ahí estuvo gran parte del sufrimiento de la tarde. Porque el Pontevedra nunca dejó de competir. A pesar de verse por detrás en el marcador, el conjunto gallego mantuvo el orden y esperó su oportunidad. El Castilla tuvo ocasiones para sentenciar el encuentro, pero no logró encontrar el segundo gol que le permitiera jugar con tranquilidad.

Los minutos finales fueron una prueba de carácter para el filial blanco. El Pontevedra adelantó líneas, cargó el área y obligó al Castilla a defender más cerca de su portería. En esos momentos apareció una versión más madura del equipo. Menos brillante, quizás, pero más sólida. Los de Arbeloa supieron sufrir cuando tocaba sufrir y defendieron la ventaja con una concentración que había faltado en otros partidos de la temporada.

No fue la victoria más espectacular del curso, pero sí una de las más útiles. Porque el Castilla empieza a sumar puntos, empieza a encadenar resultados y empieza a encontrar futbolistas capaces de decidir partidos cerrados. Y en una categoría tan exigente como la Primera Federación, muchas veces eso vale tanto como jugar bien.

Por Admin

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